Grupo Argentino de Transcomunicación Instrumental

 

Cuando decidimos unir nuestras vidas, lo hicimos convencidos que sería por el resto de la existencia.

También sabíamos que esa unión y una nueva manera de vivir sería acompañada por muchos momentos de felicidad, pero con ciertas dificultades que superar como parte natural de la vida.

Entendíamos que esas dificultades serían más fáciles de sortear viviéndolas desde el amor.

Así luego del primer año de matrimonio, nació Mariana nuestra primer hija, un ser que nos permitió fortalecer más aun el vínculo aprendiendo juntos a vivir cada día compartido entre los tres.

Mariana    -: Mama

Entonces el cielo estaba casi al alcance de nuestras manos.

El nacimiento de nuestro segundo hijo Matías, logró que nuestra felicidad alcanzara su punto máximo.

Mariana, un ser vivaz, aprendió desde pequeña a vivir otorgándole real valor a cada una de las circunstancias que merecen ser disfrutadas. Así, vivió permanentemente rodeada de amigos y amigas, gozando el placer de la música, disfrutando plenamente cada día de su adolescencia, ganándose la simpatía de quienes se le acercaban y sobre todo tratando de transmitir esa forma de vida a todos los que la amábamos.

A principios de 1998, Mariana, con 21 años de edad trascendió a su otro plano de existencia, derrumbándose sobre nuestras vidas todo lo que creíamos haber construído con tanta solidez.

La desesperación, el desamparo y un mundo de temores se adueñaron de nosotros. Sin embargo, Mariana insistió...insistió en transmitirnos desde su plano de existencia, nuevas enseñanzas para evitar nuestro sufrimiento, y permitirnos transitar este  camino con la paz necesaria para lograr el reencuentro en algún momento.

Hoy Mariana, nos envía continuamente señales, que nos confirman la existencia de la vida después de la vida.

La TCI es una de las técnicas que practicamos y que nos permite comunicarnos con ella.

Hoy, nosotros, Amalia y Néstor, y Matías, padres y hermano de Mariana sabemos que a pesar de su ausencia física, ella esta muy cerca, y nuestra desesperación, desamparo y temores se disipan día a día, devolviendo la paz a nuestras vidas tal cual Mariana lo desea, con la mayor felicidad posible, compartiendo y transmitiendo este mensaje a todos quienes están atravesando las difíciles circunstancias que en algún momento nos toco vivir.

Hoy, Mariana, nos confirma cada vez mas que no estábamos equivocados cuando decidimos comenzar a recorrer el camino del amor por el resto de la existencia.

 

Quien atesora amor, para ser compartido, multiplica su  riqueza eternamente

 (enseñanza de nuestros seres de luz)

Néstor y Amalia  

 

 

  Vida Después de La Vida      Viaje Infinito Hacia La Luz

 

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