Grupo Argentino de Transcomunicación Instrumental

 

Esperamos poner una chispa de esperanza para los que han pasado lo mismo que nosotros. Somos Liliana y Sergio Szmid los padres de Germán Ariel, nuestro hijo de 15 años fallece en abril de 1996, de manera totalmente imprevista, sin señales previas de estar pasando por una depresión, toma la decisión de suicidarse y se arroja al vacío,desde la terraza de casa, quedando inconsciente, agoniza trece horas más tarde. Buen hijo, con un coeficiente intelectual más alto que lo normal para su edad, lo que le permitía desenvolverse bien en sus estudios, pero lo destacable en él era su bondad, su sensibilidad y su excesiva responsabilidad a pesar de su corta edad. Desde su niñez se podía ver que era distinto al resto de los chicos, incluso distinto a su hermano mayor Andrés, como si estuviera fuera de época y no fuera para este mundo. Una vez alguien lo definió como un ser angelical.

Si ya es desvastador de por sí la muerte de un hijo, lo es más cuando es por suicidio, como padres no entendíamos como un ser podía elegir la muerte, cosa que con el paso de los años lo pudimos comprender, y si a esto sumamos que la sociedad suele culpar y juzgar a los padres, uno termina aislándose.  

Si bien estábamos convencidos de la existencia de una vida después de la vida, lo que nos faltaba era encontrar un método para establecer contacto con esa dimensión. Pedíamos a Dios ( Fuente, Luz, Universo, o como cada uno quiera llamarlo) nos permitiera comunicarnos con nuestro amado hijo. Por esas causalidades (no casualidades) vemos en la vidriera de una librería un afiche sobre una Conferencia de TCI con la concurrencia del matrimonio DRAY, así tomamos conocimiento de este método.  

Queríamos intentarlo, pero también estábamos influenciados por la creencia de que los suicidas no quieren el contacto, debido a que sienten vergüenza por el hecho cometido, por lo menos así figuraba en  los libros escritos por mediums, la misma iglesia católica decía que a los muertos no se los debe fastidiar, y en cuanto a parientes directamente decían que estabamos esquizofrénicos. Todas tonterías que nos hicieron perder un tiempo valioso, por otra parte ¿Quíen tiene la Verdad Verdadera?  

Así comenzamos con mucho amor, paciencia y perseverancia a practicar la TCI, a los dos meses y medio tuvimos nuestras primeras respuestas:

Cuando digo busco a mi hijo Germán Ariel Szmid, aparece una voz masculina que me responde ACA ESTA, y ante la pregunta ¿Quíen soy yo para vos? , ya sí  responde mi hijo, su respuesta fue MAMA y con ¿Te molesto con la práctica de TCI?,  responde  QUE NO LE MOLESTO Y QUE QUIERE EL CONTACTO.  

A partir de este primera  comunicación, a mediados de 1999 hasta el día de hoy nunca se interrumpió la misma, no se cansa de repetirnos QUE NOS AMA MUCHO. También hemos tenido otro tipo de manifestaciones de él en casa, cosas que desaparecen y luego vuelven a aparecer, televisores que se prenden solos, soplidos en la nuca, golpecitos en el hombro, en la pierna, sentir que se recuesta en la cama y nos apoya su cabeza sobre nuestro hombro,son pequeñas travesuras,como para decir “hoy estoy de visita”.  

La TCI fue la luz que se prendió en “la noche oscura del alma”, a través de sus comunicaciones, pudimos comprobar que los suicidas no van a un infierno o a un plano oscuro, en la medida en que sepan reconocer que hay un plano de luz y quieran pasar a él, se les permite el paso, descubrí que los muertos están más VIVOS que nunca, que su mundo, él lo define como “hermoso y perfecto”, que nos ve todos los días, sabe lo que hacemos y pensamos,que no quiere que lloremos porque él está BIEN, que su dimensión está muy cerca de la nuestra, la diferencia es que ellos nos ven pero nosotros no los vemos a ellos. Pero tampoco vemos el aire que respiramos, ni los sentimientos, sin embargo existen, entonces ¿ Porqué cuesta tanto creer que la vida continúa?.  

Hoy estamos en paz, con un camino  bien definido, su muerte sirvió para aprender lo que es el desapego, el dolor sirvió para hacernos evolucionar espiritualmente, que con AMOR todo se puede, no hay barreras ni siquiera la muerte es una. Y con respecto al suicidio, por supuesto que no vamos a hacer una apología de él, pero para ser justos tampoco condenamos a los suicidas como hace la mayoría, simplemente se debe entender que a estas almas se les hace muy pesada la vida terrenal, este peso les provoca dolor entonces eligen si lo van a a seguir soportando el resto de su vida o no, nuestro hijo en su decisión eligió marcharse. Nadie los debe juzgar, cada uno sabe lo que es mejor para sí. Ahora está en las mejores manos, la de su verdadero CREADOR, a nosotros nos lo prestó por 15 hermosos años y se que cuando nos toque el turno de cruzar el umbral estará ahí, en la verdadera vida, la original, la espiritual, la del amor incondicional.  

Ojalá esto sirva para llevar consuelo a mucha gente que esté pasando por lo mismo, en definitiva es un mensaje de mi HIJO DE LUZ para ustedes, nosotros somos solo intermediarios, para que sepan que siguen existiendo y que quieren comunicarse. La finalidad es PERDER EL MIEDO A LA MUERTE.  

Este testimonio sale de lo profundo de nuestros corazones y tocará a quién realmente le deba llegar el mensaje.

   Liliana , Sergio y Andrés 

 

 

*  Vida Después de La Vida   *   Viaje Infinito Hacia La Luz *

 

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